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En el pasado número de
esta publicación, expuse una serie de consideraciones acerca de la
Administración de Justicia, y del Poder Judicial, que resultaron
-no voy a decir esa tontería de premonitorias- de candente
actualidad, a la vista de la tan traída y llevada sentencia sobre la
coalición abertzale Bildu. De la misma forma que expuse en mi
anterior reflexión “La quinta del Faisán”, diré que me
abstendré de relacionar a ese engendro llamado Bildu con ETA, no sea
que les de por poner querellas: pero sólo por esa razón. Además, ya
sabemos cómo se las gasta la Administración de Justicia,
teóricamente ciega, y prácticamente sorda, desmemoriada y divorciada
de todo concepto moral. Acerca de toda esta historieta de Bildu,
poco tengo que decir que no haya expresado antes, así que me temo
que voy a ser breve.
La cuestión es de una
simplicidad absoluta. No se rompan la cabeza, no imiten al
esperpento que se sienta en el banquillo del Real Madrid repitiendo
el “¿Por qué?, ¿por qué?”. Porque nadie va a contestar a esa
pregunta, la respuesta tenemos que encontrarla nosotros mismos. ¿Por
qué? Pues por que existen intereses oscuros e inconfesables en la
relación PSOE-ETA. No sé si Jaime Mayor Oreja es del Tea
Party, o del -dada su condición donostiarra- Txakolí Party,
pero lo que sí tengo claro es que el Gobierno de Zapatero
nunca ha abandonado la intención de negociar con ETA. El atentado
contra la T-4 de Barajas, y el pitorreo internacional de De Juana
Chaos, obligaron al Gobierno a escenificar una supuesta
contundencia hacia la banda. En realidad, no es otra cosa que
renunciar a una parte importante de sus programa, asumiendo a
regañadientes en lo fundamental, la política antiterrorista de
Gobierno Aznar: es decir, un fracaso estrepitoso del PSOE.
Pero como la -esun decir- Oposición del PP está en manos de quienes
está, absolutamente incapaces de comunicar cosas a la sociedad
española, el PSOE ha logrado venderlo como un éxito suyo.
Observen que cuando la
banda está muy fuerte, se toman medidas para debilitarla; pero
cuando está a punto de hundirse, alguien viene con una botella de
oxígeno. Es decir, parece que no conviene que ETA desaparezca del
todo, pero tampoco que sea excesivamente fuerte. Curioso.
Pero todo ello no se queda
en una simple curiosidad, sino que tiene una razón de ser muy clara.
ETA ha sido desde siempre, un instrumento de presión de determinados
sectores para presionar al Estado español. Por consiguiente, quien
colabora con ese instrumento de presión, es por algún motivo.
Y uno, se pregunta: ¿es
casualidad que quienes están empeñados en proporcionar balones de
oxígeno a ETA, sean los mismos que a): son los
grandes aliados de los intereses de Francia; b): son
los testaferros de Marruecos en España; c): son los
que debilitan por sistema la posición internacional de España...? Y
para muestra, el botón de Gibraltar, otro turbio asunto que
convendría tratar con calma y amplitud.
La respuesta a esa
pregunta, creo yo que es clara y contundente: NO. No es casualidad,
las casualidades rara vez se dan en política. A lo anteriormente
expuesto, sólo añadiré dos cosas.
En primer lugar, una
referencia a la Historia. Desde su fundación, el PSOE ha constituido
un gravísimo factor de desestabilización de España. Basta recordar
la Semana Trágica de 1909, la huelga general revolucionaria de 1917,
el levantamiento sedicioso de octubre de 1934 -en complicidad con el
separatismo catalán- contra la II República, el cual constituyó el
preludio de la Guerra Civil. Y su comportamiento posterior, durante
y después de la contienda.
Pues bien: ese partido,
curiosamente llega al poder contra pronóstico, en un delicadísimo
momento político nacional e internacional tras producirse una
terrible cadena de atentados cuya autoría intelectual aún no ha sido
determinada por la Justicia. La sentencia del juicio por el 11-M, no
establece autoría intelectual alguna; a ésto, añadan la imputación
judicial a funcionarios policiales por mentir a la Justicia y
presunto falseamiento y destrucción de pruebas relacionadas con esa
cadena de atentados. ¿Eso es casualidad?
No voy a organizar ningún
escándalo aquí, afirmando que tal o cual formación política tuvo o
no relación con los atentados, no acostumbro a confundir mis
deducciones con la realidad contrastada. Sólo recordaré que alguien
se benefició políticamente de esos atentados, y que ese alguien y su
entorno, tuvieron un extrañísimo comportamiento en el tiempo que
media entre el crimen y las elecciones generales celebradas tres
días después. Aunque, si lo miramos bien, ese comportamiento quizá
no resulte tan extraño, ¿no creen?
Por todo ello, ¿alguien
puede llevarse las manos a la cabeza por las cosas que estamos
viendo y constatando? ¿A alguien le extraña el comportamiento de
determinados integrantes del Tribunal Constitucional? Y,¿alguien
duda del doble juego de los socialistas en este y otros asuntos?
Miren, el gran problema de España, no son tanto los
nacionalistas-separatistas, como los teóricamente no-nacionalistas
empeñados en allanarles el camino, lo que los sociólogos denominan
condiciones posibilitadoras.
Y en lo que concierne a la
llamada opinión pública, -la de los ciudadanos, no confundir
con la opinión publicada- ésta no está, ni se le espera.
Nuestros compatriotas, están demasiado ocupados con cosas tan
trascendentes como tomar partido por tal o cual componente de la
fauna que colea en la telebasura, y/o indignarse con supuestos robos
y atracos arbitrales a tal o cual equipo de fútbol.
Y ésta es la situación de
un país, que hace tiempo que ha dejado de constituir un proyecto
sugestivo de vida en común, un plebiscito cotidiano, e
incluso un conglomerado de instituciones, para convertirse por
méritos propios, en un gigantesco burdel. Eso sí, con derecho de
admisión resevado. |